Hola amantes de la guitarra, una semana más estoy aquí con vosotros para compartir mis experiencias en Desnudos de Etiquetas. Hace poco tuvimos una Masterclass con el fantástico guitarrista de flamenco Óscar Herrero.

La clase fue genial e hicimos un repaso por la técnica, el ritmo y la armonía del flamenco, así como también por su historia, por cierto muy nutrida en anécdotas y leyendas. Una de las cosas que más me llaman la atención es como durante mucho tiempo, cada vez menos en nuestros días, la comunidad flamenca guardaba para sí misma los secretos de este arte con gran celosía. Y aunque bien es cierto que tiene entre sus filas a artistas que transgredieron el género, ampliándolo a fronteras desconocidas, como por ejemplo Enrique Morente y Camarón, son amplias las historias que hablan de lo difícil que era aprender y tocar flamenco y de cómo cada cual guardaba lo suyo para sí mismo.

Recuerdo una anécdota que contaba Enrique Morente a Antonio Arias, ya no sabría decir dónde, que ilustra con hechos esto que os comento.

Andaba Enrique Morente impartiendo unos cursos de flamenco en la universidad, junto al genial guitarrista Manolo de Huelva. Contaba Enrique que se quedó maravillado de cómo este hombre tocaba en los ensayos, de su técnica y su buen gusto. Pero cuando llegó la hora del concierto, el guitarrista dejó de lado su vertiente preciosista y tocó de una forma correctísima pero un poco seca en los detalles. Al final del concierto, Enrique devorado por la curiosidad no se pudo contener, y preguntó a Manolo de Huelva que porqué no había tocado las mismas falsetas virtuosas que hizo en los ensayos, a lo que Manolo contestó: “Porque yo no le doy espadas a mis enemigos…”.

Esta mentalidad tan dura, si bien no tiene sentido en nuestros días, creo que en aquella época era necesaria. Pues era muy difícil, sino casi imposible, preservar el patrimonio musical lo más intacto y ajeno posible a las influencias externas. Actualmente podemos documentar y recopilar la esencia del cante flamenco, para que nunca se pierda la forma que tuvo en su origen (ya está más que realizado). Pero antiguamente, solo conservando su pureza en la transmisión del conocimiento, era posible garantizar que no se deformara a lo largo del tiempo.

Con la llegada de las tecnología de grabación (ya Manuel de Falla realizó grabaciones flamencas a principios del siglo XX) y hasta nuestros días, la esencia flamenca puede ser capturada y conservada. De forma que todas las investigaciones, mezclas, y fusiones que se han producido después no alteren ni desvaloren lo que fue la esencia.

Para terminar os dejo un vídeo de Enrique Morente, espero que lo disfrutéis, sinceramente creo que quien no pueda emocionarse con esto es digno de lástima. Hasta pronto, abrazos.

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